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Si tienes hermanos comprenderás que de pequeños y hasta ahora de grandes tienen sus diferencias. De niños, no razonamos, ni comprendemos, nos dejamos llevar más por nuestros impulsos momentáneos.

Que si le quitó el juguete, le tiró una patada, le halo el pelo, lo arañó, lo mojó; en fin, estos son algunos de los problemas que más se dan entre hermanos. Ahora que eres madre, comprendes lo difícil que es controlar estas peleas y ser lo más neutral posible.

No obstante, a veces las discusiones pueden llegar a más y es lo que los padres deben evitar a toda costa. Según una investigación realizada por el sociólogo David Finkelhor, del Laboratorio de Investigación Familiar de la Universidad de New Hampshire, UNH, en Durham; el 35% de niños participantes, en el estudio, han sido “golpeados o atacados” por un hermano.

El estudio de Fickelhor muestra que los ataques entre hermanos tienen una frecuencia similar en todas las etnias y grupo socioeconómicos. Estos son más frecuentes entre los 6 y 12 años, lo que tiende a desaparecer cuando entran a la adolescencia.

El análisis detalla que “hay formas muy serias de victimización entre hermanos”, aunque “muchas veces se minimizan” y “cuando un niño le pega a un hermano, el hecho se considera como una pelea o un altercado” y no como algo grave.

Caucasian brother and sister fighting

Expertos recomiendan que, ante estas discusiones, los padres no tengan un rol de árbitros. Si no que es preferible que se establezcan reglas familiares y aconsejar o educar a los hijos a cumplirlas, como por ejemplo: hacer un calendario para repartir las tareas del hogar entre todos, tocar la puerta del cuarto del hermano antes de entrar, respetar las horas de tarea y juego del otro, etc.

Además, debes facilitar un ambiente donde esté presente la interacción positiva y evitar las discusiones delante de tus hijos. Dar el ejemplo es la mejor enseñanza que puedes ofrecerles.

Llámalos a la reflexión cuando se enfaden. Escucha los dos puntos de vista (o el número de hermanos que estén involucrados en la pelea) y nunca te inclines por el más pequeño por el hecho de serlo. Trata de ser neutral.

Luego de una pelea, anímalos a que propongan soluciones y sugerencias para solucionar el problema. No hagas más grande la situación. Recuerda que son niños y pronto se les pasará el enojo.

Otras tácticas que te ayudarán a fomentar el cariño entre hermanos son: no etiquetarlos (el más cariñoso, el más ordenado, el contestón, etc), fomenta a que jueguen juntos, enséñales a compartir y a pedir adecuadamente las cosas.

Son etapas que siempre ocurren y no se pueden evitar. Lo que tienes que tener como mamá es mucha paciencia y constancia. Si la situación se les sale de las manos, consulten a un especialista.

Recuerda felicitarlos cuando jueguen juntos sin discutir o cuando tengan una actitud de compartir el uno con el otro.

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