Demi Moore, actriz, modelo y productora estadounidense, es una de las intérpretes más reconocibles de las últimas tres décadas. A pesar de que inició su carrera cinematográfica a principios de los ochenta no fue hasta 1990 cuando alcanzó la fama definitivamente gracias a Ghost; película que ha marcado a varias generaciones.

Tras ese éxito incontestable vivió su mejor época en Hollywood y fue uno de los rostros más solicitados en Hollywood. Su imponente físico, que fue explotado hasta la extenuación -eran otros tiempos- y su mediático matrimonio con Bruce Willis eran un cóctel demasiado apetecible a nivel promocional. Tanto es así que llegó a ser una de las actrices mejor pagadas.

La teniente O’Neil, que versa sobre los avatares de una mujer recluta, marcó un antes y un después en su carrera. Entre la necesidad de dedicarse a sus hijas y el inevitable declive a ojos de la industria; a partir del nuevo siglo sus trabajos se vieron reducidos y tomaron otros derroteros más alejados de los blockbusters a los que estaba acostumbrada.

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Divorciada de Willis desde el año 2000, muy sonado fue también su matrimonio con Ashton Kutcher en 2005, aunque acabó seis años después entre rumores de infidelidad y un traumático aborto como colofón final.

Demi Moore, que lleva un par de años sin aparecer en ningún proyecto, ha empleado el tiempo en publicar sus memorias (Inside Out), en disfrutar de su familia y en protagonizar alguna campaña de moda de baño junto a sus hijas Rumer, Tallulah y Scout LaRue. De ahí que hayamos podido comprobar que la actriz mantenga un físico envidiable a una edad en la que no es nada obvio.