Te ha pasado que te toca ir al supermercado con hambre y terminas haciendo caso omiso a la lista…?

Llevas de todo, hasta cosas que no consumes o sin revisar las etiquetas para luego darte cuenta que gastaste mas del presupuesto; y te llevaste a casa una cantidad de comestibles sin valor nutricional que no se ajustan a tus requerimiento y necesidades, tranquila no te sientas mal, es muy común  y nos ha ocurrido a todos alguna vez (incluyéndome).

Por Maru Méndez – @maruhealthy


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Esto nos ocurre de forma instintiva y es un mecanismo de supervivencia del ser humano, que con apetito y en presencia de comida es capaz de desencadenar en el organismo instintos incontrolables para alimentarse; tanto como reacciones fisiológicas asociadas, como: incremento en la salivación que preparan todo para la digestión.

Este comportamiento es  parte de nuestra evolución y de instintos arraigados a las épocas donde nuestros antepasados cazadores recolectores, estaban expuestos a largos períodos de escasez de alimentos; hasta poder cazar y/o recolectar y darse un festín hasta haber arrasado con todo, el cerebro humano está programado para comer lo que sea sin importar de que se trate; así sean alimentos potencialmente nocivos que en condiciones normales una persona no comería; ya que con hambre se activa ese instinto de supervivencia, pero por lo mismo; nuestro cerebro no logra discernir entre sí algo está bien o está mal.


Hasta sin importar si afecta o no nuestra salud; muchas veces sin revisar etiquetas ni preguntar sobre procedencia, frescura, ni como, donde y cuando fue elaborado y por eso entre otras cosas cuando vamos al supermercado nos abalanzamos a los puntos de degustación; estratégicamente ubicados para impulsarnos a comprar mas; por que en ese momento con hambre y ante un estimulo no somos capaces de discernir por muy evolucionados y adaptados que creamos estar .